Colombia

James Rodríguez cojea de una pierna y a Colombia le duele la cabeza. Es natural, pues se trata del mejor jugador de la Selección, su único referente real en el fútbol de primer nivel en el planeta.
Pareciera que no va a jugar ni un minuto contra Inglaterra. Tremenda ventaja para los inventores del fútbol que, desde sus periódicos, hablan como la liebre que ya le ganó la carrera a la tortuga para clasificar a los octavos de final del Mundial de Rusia.
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Desde los periodistas más experimentados y versados en el tema que están Rusia, hasta los más novatos que creen serlo por pegar memes y hacer chistes en las redes, aseguran que no jugará ni siquiera un segundo contra Inglaterra. El cuerpo técnico de la Selección, experto en tapar cartas, no lo descarta oficialmente. Según informan las fuentes más confiables en Moscú, la fatiga muscular que ahora tiene en la pierna derecha y se califica como un mínimo edema, sin ningún desgarro, le da una incapacidad de entre 2 y diez días. Así mantienen abierto el abanico de la incertidumbre.

James lleva tres días sin entrenar y este martes, día del partido, cumpliría el quinto desde que abandonó el juego contra Senegal. Y tampoco el “volveré más fuerte” que escribió en Instagram y Twitter da luces en la penumbra de su posible ausencia.

Este domingo, al bajar del bus en la puerta del hotel Hyatt Regency de Moscú, James caminó de manera normal y saludó de lejos con la mano a un par de los 17 hinchas que esperaban al equipo y vitorearon su nombre. Antes del primer partido del grupo H, contra Japón, James sufrió una fatiga muscular que le impidió jugar todo el partido.

A los 30 minutos del tercer encuentro de la zona contra Senegal, pidió el cambio, adolorido de la pierna derecha.

Colombia llegó ayer a Moscú y hoy hará el reconocimiento del campo del estadio Spartak, en el que jugará el paso a cuartos, mañana, contra Inglaterra.
Se juega como se vive, dicen unos. El fútbol es el espejo del país, cierto. También se juega como se canta, dirán otros. El fútbol es la pista de baile del país, también es real.
En las pantallas y los parlantes de los estadios de este Mundial de Rusia suena Maluma o Nicky Jam o J Balvin y su pegajoso y casi idéntico chis-pum-chis-pum que provoca que las fanáticas de camisetas amarillas, bullosas y voluptuosas, se meneen por instinto.
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En las canchas de los estadios de Saransk, Kazán y Samara ha jugado Juan Fernando Quintero y le ha puesto un nuevo ritmo de juego a la Selección Colombia que hace que los fanáticos, bullosos y eufóricos, sacudan sus barrigas en saltos de gol.

El reguetón y Quintero son el país de ahora, la música de ahora, el fútbol de ahora, la Selección de ahora. Colombia es reguetón, gústele a quien le guste. “Y no te voy a negar, estamos claros y ya”, como repite el estribillo de moda.

Quintero, asumió la voz cantante del equipo en el Mundial de Rusia por los males en las piernas de James Rodríguez, que sin estar descartado de manera oficial, quizá no juegue ni un minuto contra Inglaterra, mañana, en el partido de octavos de final en el estadio Spartak de Moscú.